Autocuidado

Yo jamás había escuchado esta palabra. En mi familia el autocuidado no tiene el significado que les vengo a compartir. Comencemos por ahí, ¿qué es el autocuidado? ¿por qué es importante vivirlo a diario? y ¿cómo lograrlo si soy mamá?

Autocuidado es eso que sentimos como un vacío en el estomago que no es posible de llenar con comida (créanme lo he intentado y no funciona). Viene a nuestra mente antes y después de una discusión sin sentido con nuestra pareja. No baña en culpa cuando no logramos contener nuestra frustración/enojo con nuestros hijos. Por último y donde más nos duele, cuando nos enfermamos, el cuerpo te dice que ya no puede mas y tienes que parar.

Y es que mamá, no somos robots! No tenemos que hacerlo todo perfecto, ya somos suficiente! El día no tiene más de 24 horas, tenemos que dormir, comer, hacer eso que nos recarga de energía… y tenemos que descansar. Es muy probable que si no nos damos estos espacios para nutrirnos sigamos en ese tornado que nos lleva de un lado a otro, golpeándonos y dejándonos sin energía. Había días en los que sentía que vivía en otra dimensión, caminaba sin sentido, estaba feliz por mi nueva vida pero me seguía sintiendo perdida.

Autocuidado no es ser egoístas, autocuidado es ser disciplinadas.

Un día encontré esta palabra navegando en internet, buscando la respuesta a todas mis preguntas. Entendí que cuidarme es tener un profundo conocimiento sobre mis necesidades y saber exactamente que es lo que me hará sentir en bienestar. Una vez que las hagamos conscientes, respetarlas en beneficio de las personas a las que cuidamos y sobre todo el nuestro. Autocuidado no es ser egoístas, autocuidado es ser disciplinadas. Porque cuidarnos es algo que tenemos que hacer todos los días de nuestras vidas.

Me costo mucho trabajo entenderlo, mucho más trabajo darme cuenta que era lo que quería y darme permiso de hacerlo todos los días.

Te comparto como es que yo me inicie en este proyecto de cuidarme a mi misma y principalmente ¡GOZARLO! Que maravilla, gozar la maternidad! Mi camino en el autocuidado inicio dándome espacios para reflexionar, busque y encontré una tribu hermosa de mamás con quienes podía hablar y ser escuchada. Al mismo tiempo me conocía cada vez más viendo mi reflejo en cada una de ellas. Ahí me di cuenta de tantos deseos que mi corazón, mi cuerpo y mi mente alojaban. Incluso puedo decir que todas sentíamos lo mismo y seguimos sintiéndolo, sintiéndonos.

Al mismo tiempo me daba momentos para escribir, soñar y respirar. Me ayudo muchísimo platicar con mi pareja y siendo psicóloga busque la ayuda de una especialista, con ambos aterrizaba todas mis ideas, temores y hambres. Mi mayor hambre, HAMBRE DE MÍ. Ahora me toca a mi estar del otro lado y viendo a mujeres de distintas edades el «problema» es el mismo. La culpa, el deber ser y las conductas aprendidas que no nos permiten identificar que es lo que necesitamos. El sentir que no somos suficientes, querer hacer todo y además perfecto nos llena de insatisfacción.

Existe muchísimas opciones de autocuidado para nosotras, los más populares van desde salir a caminar sola o acompañada, leer un libro, meditar, escribir, tejer, bordar, hacer deporte, bailar, cantar, cocinar, pintar, hacer manualidades, ver series, escalar un cerro, salir con amigas, salir con tu pareja, etc.

Entiendo que a veces no hay tiempo (o más bien no hicimos el tiempo), si esto pasa mami puedes hacer varias respiraciones profundas, abraza a alguien por 10 segundos,  tomate un vaso de agua y piensa en como te renueva. Yo empecé meditando 5 minutos o lo que sea que pudiera con mi hija en brazos amamantándola.  No es lo ideal pero es lo que yo podía hacer en ese momento de mi maternidad, y decidí darle mi atención a lo que si podía hacer en lugar de lo que no.  Empieza con lo que tienes y eso esta bien. Comienza por cambios pequeños lograrás incorporarlo en tu vida muy pronto.

Al día de hoy convertí el autocuidado en un hábito, como tomar agua o lavarme los dientes. Inicio mi día con un momento de silencio conectando conmigo misma, medito ideal por 20 minutos, hago algo de movimiento que mi cuerpo disfrute y planeo mi día (siempre dejando espacios para mí). Escuchándome durante el día voy modificando lo que sea que mi cuerpo y alma me pidan. Haciendo bien consciente y presente mi caminar.

Algunos de los beneficios del autocuidado y por que es importante vivirlo a diario.  Mayor presencia y consciencia de tu vida. Incrementa el estado de gracia, eres más agradecida por lo que me pasa y lo que no también. Me noto más alegre, paciente, tolerante, enfocada y tranquila. Mi cuerpo se siente y se ve brillando, tengo más energía y hago más cosas (ahora las 24 horas son demasiadas 🙂 ).

¿Y tu cómo te cuidas? Si no lo haces aún, ¿qué esperas?, tu familia también te lo agradecerá!

Bienvenida a este maravilloso mundo de la maternidad, donde el autocuidado es lo que te mantiene en un estado de paz y te permite disfrutar en todo momento.

Con amor,
Alma de Colibrí